"El primer gol estará dedicado a la gente que me quiere y ha estado conmigo, los extraño mucho, pero ya dentro de poquito vamos a estar ahí, cuando me recupere bien", dijo el futbolista, que era considerado la cabeza del ataque de la selección paraguaya para la próxima Copa Mundial.
Salvador dijo estar feliz porque está vivo y casi recuperado y reveló sus deseos de abandonar la clínica lo antes posible.
"Ahora mismo me encantaría salir de aquí, me levantaría y me iría a mi casa a ver a mis dos hijos, jugaríamos un rato y lo pasaría bien con ellos. Es lo que haría", expresó.
El jugador, dos veces líder goleador de la Copa Libertadores con el club América, dijo que lo que más extraña son los gritos de la afición que apoya desde el arranque de los partidos y comentó su deseo de darle más alegría a los hinchas.
"Extraño a esa gente que apoya, quiero jugar todavía y dar alegrías a mucha gente, a esos que me dan ánimos, a mi papá y el resto de la familia", afirmó.
Salvador Cabañas estuvo casi una semana en un coma inducido después de recibir el disparo en enero, pero de repente comenzó a recuperarse, hilvanó palabras, se levantó de la cama y en la clínica donde está ya juega a tenis de mesa, algo que los médicos han calificado como de gran adelanto.
"Ya puedo hacer casi todo", concluyó el jugador, que envió un saludo a la gente de Paraguay y a los hinchas de México.